Una Montaña en Tiempo Real
UNA MONTAÑA EN TIEMPO REAL: La Arquitectura del Iliggoceno
Para llegar a esta montaña, atraviesas un barrio residencial y dos universidades. En la calle principal de la urbanización, hay un río a la derecha. Lo cruzas y ves una puerta en la valla. Entras. Estás en un bosque; es alto, los árboles miden unos 20 metros.
Esta montaña te mira con un compendio de comportamientos arquitectónicos.
Hormiguero.
Prestar atención a lo que este territorio abandonado nos dice es crucial. Crear este dibujo como arquitecta es un acto de disidencia frente a las corrientes dominantes tanto del mercado como de la educación arquitectónica. La arquitectura interespecie de esta montaña revela caminos alternativos.
Esta montaña es un depósito de agua.
Este montón de escombros establece una relación con tu cuerpo. Doy el nombre de “agente somático” a cualquier entidad que se conecta con nosotros de un modo que no se basa principalmente en el lenguaje o la lógica racional, sino a través de otros marcadores y modos de comunicación que no pertenecen a un sistema de signos establecido.
Como resultado de un abandono prolongado, esta montaña alberga especies vegetales raras.
Este acto, este dibujo, requiere un tiempo contemplativo lento: un tiempo que no responde a la productividad del objeto terminado, sino al tiempo que necesita para convertirse en reflexión, no en resultado.
En la actualidad, un movimiento ciudadano está defendiendo este territorio —cuyos bordes se han convertido ya en un bosque— de la construcción de 1.050 viviendas de lujo.
Aquí puedes sentir la transformación de la materia tan de cerca que es como si estuvieras dentro del agua.
Inercia térmica.
Este montículo de escombros conserva la memoria de su demolición, pero transforma esa violencia reuniendo elementos heterogéneos para crear una nueva construcción donde lo inorgánico y lo orgánico evolucionan juntos como un ecosistema.
Anota el tiempo que has pasado mirándome.
Este es un dibujo infinito; solo estás viendo uno de sus momentos. La próxima vez que se imprima, capturará otro distinto.
Acumular y compostar materia.
Si quieres escuchar la materia vibrante de esta montaña, coloca tus manos sobre tus oídos y presiona con fuerza.
Filtración.
Telarañas.
Esta montaña te mira con un compendio de tiempos.
En la parte norte del complejo hay otro bosque. Está formado por encinas. Es muy denso y muy bajo, y no entra la luz. Tienes que agacharte para moverte por él. Se siente como un bosque de cuento.
Este es un dibujo que habla de la atención.
Intercambio de aire.
Madriguera.
Lo que estás mirando es un dibujo de tiempos: horas de dibujo, los tiempos de la montaña, los tiempos de degradación y transformación de los materiales, los tiempos de crecimiento y los ciclos de vida y muerte de los organismos vivos.
Esta montaña te mira con un compendio de organismos.
Toda montaña tiene un pasado. Esta fue, hace más de un siglo, un polvorín militar. Se construyó en 1912 en España. El lugar desempeñó un papel fundamental durante la Guerra Civil de 1936.
Este “agente somático” establece una comunicación cuerpo a cuerpo, revelando más sobre su modo de ser a través del contacto encarnado, metabólico y sensorial.
Esta montaña te mira.
Las cualidades de esta montaña nos llevan a la arquitectura del Iliggoceno, que requiere, ante todo, un cambio de actitud en su raíz. Esa arquitectura busca aprender de esta montaña de escombros: de su pasado, su presente y su futuro.
Esta colina está llena de microclimas: hábitats diversos que no existirían de otro modo. Allí, al otro lado, hay un peral silvestre. Es inusual que crezca en un lugar así; quizá haya bolsas de agua que no podemos ver.
Resiliencia.
Esta montaña es un manifiesto.
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Una Montaña en Tiempo Real: La Arquitectura del Iliggoceno es una obra compuesta por una instalación de vídeo de 4 horas y 24 minutos y un dibujo digital a mano de gran formato (77,6 × 408,4 cm).
La pieza reflexiona sobre la enorme cantidad de escombros producidos en nuestra era, mientras que las anotaciones que acompañan al dibujo revelan las múltiples naturalezas de estos residuos y la manera en que un edificio reúne en sí mismo componentes diversos, toxicidades y potencialidades. Al mismo tiempo, tanto el dibujo como el vídeo monitorizan un montículo de escombros abandonado durante más de veinte años. Esta montaña, con un pasado militar, reorganiza ahora su propia materia, generando nuevas formas y posibilidades. En este sentido, la obra nos invita a prestar atención a cómo “piensa” la montaña, forjando alianzas entre la materia orgánica e inorgánica y sus dinámicas. La montaña actúa también como un agente somático, llamando a nuestros cuerpos a identificarse con ella desde dentro. La obra posee un fuerte potencial experiencial in situ a través de las instrucciones que ofrece.
La pieza completa formará parte de la exposición Iliggocene: The Age of Dizziness, que se celebrará en el Kindl Centre for Contemporary Art de Berlín. La exposición está comisariada por Ruth Anderwald, Sergio Edelsztein y Leonhard Grond. Días de apertura: del 20 al 22 de marzo. Podrá visitarse hasta el 26 de julio de 2026.
Dibujo: María Auxiliadora Gálvez Pérez. Dibujo a mano digital impreso en lienzo o papel de pared, 77,6 x 408,4 cm
La videoinstalación es una pieza de María Auxiliadora Gálvez, grabada y producida por Luís Lamadrid y Francisco Utray.
La pieza se ha desarrollado gracias al proyecto Iliggocene: The Age of Dizziness, comisariado por Ruth Anderwald, Sergio Edelsztein y Leonhard Grond y con el apoyo del Kindl Centre for Contemporary Arts (Berlin).
(La primera imagen es la portada de la videoinstalación)